Carnaval de la quebrada

 

Lugar: Quebrada de Humahuaca
Fecha: 25 febrero

El carnaval de la Quebrada de Humahuaca es una de las celebraciones más cautivantes del Noroeste Argentino. El desenfreno, la magia y la alegría atrapan a hombres y mujeres durante los días en los que el “Pujllay” o “diablo del carnaval” despierta de su largo sueño.

Es un tiempo de liberación, en el que las clases sociales se allanan, y se olvidan las durezas de la vida. En la antigüedad se llamaba Capac Raymi, y era la fiesta relacionada con la época de cosecha; después de la conquista, se mezcló con el carnaval europeo y así llegó hasta nuestros días.

Entre los muchos rituales, el Diablo es el personaje principal, y los disfraces son muy importantes.

Los portadores cambian de voz y de personalidad y cada año agregan espejos y adornos a sus trajes.

Se comienza con una ceremonia al pie de la apacheta (construcción de piedras que distingue a cada grupo, cuadrilla, comparsa o fortín), que se encuentra enflorada: se cava un pozo o “mojón” donde se extrae al muñeco que representa al “Pujjllay”; luego, en esa boca abierta de la tierra se realiza la “corpachada”, el rito de dar de “comer y beber” a la pachamama (Madre Tierra).

Las coplas picarescas acompañadas por caja y erkencho son distintivas del carnaval como también los carnavalitos, cuecas, bailecitos, zambas y chacareras que interpretan los músicos al son del bandoneón, la guitarra y el bombo, y que los carnavaleros bailan sin descanso. También se suman comparsas, con banderas multicolores y sus integrantes adornados con papel picado, serpentina, talco y la tradicional ramita de albahaca.

Una de las tradicionales comparsas de Humahuaca, “Los Cholos”, lleva a cabo una ceremonia impactante: un día antes del desentierro del carnaval, los hombres se retiran hacia el Castillo Encantado, una casa ubicada en las afueras de la ciudad histórica, donde comparten juegos tradicionales y de azar, y beben esperando la hora en la que el pujllay será despertado.

Al atardecer comienza el camino de regreso al pueblo en medio del canto de coplas.

Del otro lado del río, las mujeres esperan respondiendo a las coplas de los hombres, hasta que se realiza el encuentro o “topamiento” y todos juntos, sin distinción de parejas, bailan y cantan por las calles hasta llegar al mojón. En las casas se sirve chicha (bebida a base del fermento del maíz) y comidas típicas.

La fiesta concluye con el entierro del Diablo en el mismo mojón, y la tristeza y el llanto se ponen de manifiesto en profundos quejidos cuando se despiden del carnaval.

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